Testimonios
Que complicado que es poner palabras a tan profundos sentimientos, estoy aprendiendo mucho, a veces me quedo en el enfado pero aun así el enfado me hace reflexionar y practicar el perdón hacia conmigo y hacia con los demás… La sesión fue una gran oportunidad para dejar parte de mis juicios a un lado, para experimentar la pérdida de control y sobre todo para aprender a sentir AMOR sin dolor ni miedo.
Antes de comenzar la sesión he de reconocer que estaba un poco confusa.. me preguntaba a mí misma ¿para qué quiero hacerlo realmente…?? No encontré ninguna respuesta válida que me llevara a excusar lo que iba a permitirme hacer… Una vez que entré en la habitación supe que ya no había vuelta atrás y ahí en ese preciso instante me di cuenta del “para qué” que estaba buscando: para abandonar de una vez el lastre sexual y aceptarme como mujer, el para disfrutar de mi sexualidad que siempre había sido un gran tabú para mí y creo que dije unos veinte más… jejeje, me sorprendió, emocionó y a la vez me sentí un poco mal de recibir toda aquella belleza y detalle que habías preparado para mi… Detalles y más detalles invadían la habitación y todo lo sentí que estaba preparado y puesto para mí, solo para mí, con mucho amor, fue una sensación maravillosa y más lo fue, cuando en el transcurso de la sanación me sentí merecedora de todo aquello!!
Me encantó dejar todo juicio a un lado y dejarme llevar a experimentar la libertad de no juzgarme, comportándome y sintiéndome como mujer, me llenó de fuerza, de amor y liberación, me permití viajar hacia otros mundos y descubrir sintiendo un amor tan fuerte que me provocaba un llanto desde lo más profundo, sintiendo dolor, amor, tristeza, otra vez amor… fue precioso experimentar todo aquel coctel de maravillosas sensaciones. Lo que más me sorprendió fue reconocer en una cara que jamás recuerdo haber visto tanto AMOR, entrega, comprensión, consuelo, compasión… algo complicado de definir, en una sola mirada… me sentí profundamente atraída por aquellos ojos de mirada tan penetrante que me hacía recordar y sentir el amor que procedía de mí, un amor que se despertaba lentamente en forma de lloro sintiendo de nuevo gran amor, tristeza, de nuevo amor… y un sentimiento de una gran protección, recuerdo también las palabras que salían de su intensa mirada: “amor mío, estoy y siempre he estado junto a ti, en cada hombre, mujer que ha pasado por tu vida ahí estaba yo contigo, acompañándote, no temas, dentro de poquito nos volveremos a encontrar de nuevo”, al oir, o mejor dicho sentir esas palabras, sentí un gran abandono, ya que mi cuerpo recordó que me dejaba de nuevo, me costaba dejarle escapar otra vez, ya que quería estar sintiendo aquello que experimentaba con su mirada… ahí fue cuando te dije que por favor no movieras la cabeza… su mirada era adictiva para mi… me resultaba imposible despedirme de él… cuando acabamos me sentí feliz de haber experimentado todo aquello y a la vez triste por su partida…, por un momento pensé que había fantaseado todo aquello que había experimentado, que la respiración me había hecho perder un poquillo la cabeza y haberme provocado la invención de aquella historia, pero ahí estabas tú, protegiéndome, estando a mi lado incondicional y respetuosamente, fue genial experimentar eso, me sentí amada, protegida, respetada y sobre todo no juzgada.
Cómo expresar lo que tan profundo me ayudaste a ir….?? GRACIAS, sin ti como compañero me hubiera resultado imposible haber caminado hasta tan lejos, un gran abrazo y agradecimiento de mí ser a tu ser.
Testimonio – Sanación Sexual
Con AMOR
PaLoMa
Llegué expectante con ganas de sacar aquello que me angustiaba y me había tocado durante tanto tiempo casi sin saberlo. Poder situarme ayudo mucho entrar en situación a «acoplarme al lugar” El sacar «cosas» que no quiero que estén dentro de la Sanación, me aportó seguridad, y… . Deseaba trabajar los bloqueos producidos por los abusos, los malos tratos, la violación… Me sentía con la suficiente fuerza o rabia como para enfrentarme a todo.
Me cuesta mucho escribir y describir el proceso en cierta manera no quiero mirar allí… Aunque creo que es importante hacerlo; el masaje tan yin en algún momento me sacaba un poco de mis casillas, me evocaba circunstancias nada agradables… pensé en pedir el masaje menos suave, pero también pensé que meterme en la sensación evocadora sobre las que trabajar era importante. Las imágenes cruzaban mi cabeza y a cada una intentaba centrarme mi cuerpo: asumir y eliminar. Boca arriba, acomodada, iba fluyendo cada vez más. Cuando el masaje llego al pecho… Pensé: «bien aunque hubiese preferido que me hubiese pedido acceso» y a la vez me pregunté por qué tenía ese pensamiento… No lo terminaba de entender… No sé cómo me sentía, no era vulnerada… Aunque estaba dado el permiso… No se que sentía, me cuesta definirlo…. Cada punto Conectaba con mi útero o mi corazón… O ambos… Las visiones… Sacarlo a «muerte» el dolor como puñaladas se disuelve… Se suaviza se convierte en placer….
La subida al Yony hace que reciba situaciones duras, quiero sacarlas como sea, no caben ya en mi cuerpo; de mi templo el dolor agudo sube a la garganta… Es un cordon. la presión… El recuerdo… La incomprensión del suceso. Siento un vacío enorme dentro, frío intenso en el corazón como una bolsa de hielo puesta ahí… Es como si estuviese muerta. Necesito que me abracen… Que me ampare… ¿Qué hice? Porque? Lo recuerdo todo tan nítido!!! Deseo a toda costa cambiar eso, quiero que termine y quiero que no vuelva…. Tus caricias en el cuello… Fueron espantosas al principio, poco a poco el placer sustituye la angustia, siento subir una sensación amorosa y de compasión a la garganta y dejo de sentirme estrangulada empiezo apreciar la sensación de caricia… Caricia mimosa y el placer sube hasta la cabeza y me relajo entera… Y me abandona… Estoy lista para todo lo demás… Ahora si , no quiero parar… El visto y sentido lo que puedo conseguir… No me siento sola y quiero ir más allá.
En un momento me veo a mí de cinco años llorando con un sentimiento de dolor en el alma y pensando que el amor no existe… Recuerdo los malos tratos, la gran paliza, los gritos… Abrir interrogación cómo consolarla?? no se como consolarla? La abrazo la fundí y el dolor se vuelve orgasmo en ese momento… Mi utero y mi corazón se unen en un fuerte canal potente y poderoso , es la unión del fuego y el agua , el gran canal se abre y desbloquea y se potencia, siento que crezco, me expando los muros van abajo. Es una sensación de ventanas abiertas. La segunda entrada más serena y más despejada aún, tenía sensaciones de deshacerme como la mantequilla como si los orgasmos fuesen agua de cascada que inunda y se derrama por todo mi cuerpo. De repente en la cadera se concentra todas las sensaciones, y desde el sacro como un cinturón hacia delante, demasiado intenso, se vuelve dolor , no sé qué es. Se detiene… Estoy cansada, muy cansada. Toda esta ronda me ha costado sobremanera mantenerme despierta, casi no podía abrir los ojos, eso contribuye al agotamiento. El esfuerzo por mantenerme despierta es duro, y difícil, no sé si contribuye eso en evolución del proceso o si es elproceso el que lo provoca. Durante la tarde, relajada me inunda la necesidad de dormir, estoy «choff» total.
Al día siguiente despierto con dolor de cadera y de columna, con sensación animada, serena, muy centrada. Soy capaz de acariciarme el cuello sin angustia. Recuerdo la sensación intensa de la unión de mi vagina en mi corazón, me estremezco por oleadas. Sonrío porque me siento abierta y despejada. A veces veo a la niña triste… A veces la abrazo y sonríe.
Testimonio – Sanación Sexual
Att: Bcm

Si cierras los ojos físicos y abres los oídos del alma, sueles tener el regalo de escuchar a tu cuerpo. Así un día él me habló:
-Hola!!! Estoy aquí soy tu útero, tu esencia femenina. Que bien!!!, por fin puedo hablar contigo, por fin me reconoces, por fin soy luz, amor.
-Sólo pude sonreírle mientras mis manos acariciaban por fuera tan bello y sagrado lugar.
-¿Te acuerdas, te acuerdas, cuando yo te llamaba y no me escuchabas? Me vuelve a preguntar ¿Cuándo todo estaba oscuro dentro de mí?
-Sí, claro que me acuerdo, resbalan mis lágrimas por las mejillas…
-No estés triste, eso hace tiempo cambió ya. ¿Recuerdas el día que empezó este maravilloso reencontrarnos? ¿Te acuerdas quién hizo de puente, quién nos ayudó?
-Pues claro, como olvidarlo. Aquél día de diciembre, no sabía qué hacía en aquel lugar, en aquella habitación. Sabes, tenía mucho miedo, mucho bloqueo, mucha inseguridad, mucha vergüenza, mucho de todo y nada que ayudara…
-Ya, lo sentí; pero después de lo que me había costado llevarte hasta allí, no iba a dejar que te rindieras ;), era mí papel. ¿Valió la pena, no crees?
-Pues sí; pero entonces yo no veía eso. Veía vulnerabilidad y Miedo; pero tengo que reconocerte tiempo después, que la vida y la magia de la existencia me acompañaron, para afrontar el reto… A mí me lo demostró enviándome para aquel paso tan importante un alma especial, alquimista del corazón… Con mirada profunda, compasiva y consciente, sosteniendo mi mirada nerviosa y esas silenciosas lágrimas… Con fuerza para sujetar un cuerpo invadido por el miedo, la vergüenza, la inseguridad y la vulnerabilidad del momento… Con manos suaves y dedos delicados para acariciar mi esencia, atravesar barreras, miedos; encontrar el dolor en lo más profundo… Y, el alquimista entró con amor, respeto, cariño, dulzura y consciencia a ese lugar, cerrado, oscuro, y pulsó una zona de dolor que llegó hasta el centro de mi ser, luego de manera suave y delicada, lo transformó en placer… Presente en todo momento, acompañando con la mirada, con la voz y el corazón ese proceso interno mío… Y la magia sucedió dentro de mí, algo sanó, algo se disolvió… Fue esa llave que abrió la puerta cerrada a la vida, a sentir, a dejarse reconocer, a mostrar mi esencia femenina anulada, a veces manipulada… Al final, con el abrazo que cerró la sesión, sentí el Amor Incondicional del Universo, sentí lo que me quería la vida, por permitirme vivir este proceso de esa manera tan amorosa… Visualicé a todas las mujeres que me precedieron, dándome las gracias por mi valentía y dándote las gracias a ti, Carlos, por tu papel de alquimista sanador, compasivo y amoroso…
-Ves, valió la pena J ¡!. Si gracias a los dos, a ti por escucharme, a él por llenarme de luz y poder, por haber establecido otra vez la comunicación entre tú y yo. Ahora te toca a ti… Cuídame…
Testimonio – Sanación Sexual
Pilar.
